jueves, 2 de mayo de 2013

El Wind Explorer, el primer coche impulsado por energía eólica



El viento siempre ha sido una fuente de energía perfecta para la navegación marítima y ayuda a la aérea, pero ¿es posible aplicar la energía eólica a los vehículos terrestres? Aunque esa pregunta hasta ahora sólo ha encontrado respuesta en deportistas extremos, lo cierto es que sí es posible. El primer precedente es de 2004, cuando el alemán Dirk Gion cruzó Australia, un total de 2.976 kilómetros, en 17 días viajando en un monopatín impulsado por cometas en el denominado proyecto Earthflyer (en la imagen de la derecha). En 2006, Gion condujo un BMW de Fórmula 1 alterado para que su energía proviniera sólo del viento, alcanzando velocidades de hasta 80 kilómetros por hora. En 2009 Gion se unió a Stefan Simmerer para construir un vehículo de cuatro ruedas que hiciera posible el sueño. Y en 2011, tras seis meses de construcción, el sueño se convirtió en realidad.

Fruto de ese trabajo en las Evonik Industries AG, de Essen (Alemania), nació el Wind Explorer, el Explorador del Viento. En esencia es un coche eléctrico. La diferencia está en que fue construido para conseguir la mayor eficiencia energética. Con ese fin, se tuvo en cuenta la aerodinámica, el peso de la carrocería, se le dio un centro de gravedad muy bajo y se le equipó con ruedas lenticulares. El coche, de dos plazas, puede recargarse a través de la red eléctrica tradicional o gracias a una turbina eólica que lleva, con un rotor de 2,70 metros de diámetro, y que en apenas media hora se puede montar sobre un mástil de bambú de seis metros de alto.

Hay una segunda forma de utilizar la energía eólica para impulsar este vehículo, una cometa, de enorme parecido con las que se usan en el kite surf. El peso del vehículo es de 200 kilos: 90 del chasis gracias el uso de la fibra de carbono (el mismo material que recubre un Fórmula 1); 90 más de las baterías de ion-litio de 8 KWh, la misma que utilizan muchos de los vehículos eléctricos que hay ahora mismo en el mercado, cuya carga completa no llegaría a costar dos euros, y que permite una autonomía de 400 kilómetros; y 20 de la turbina eólica. Gion y Simmerer se pusieron a los mandos del vehículo para cruzar Australia, alcanzando una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora y consiguiendo el mejor ajuste energético entre los 45 y los 60.

Tras cinco días de trayectos de prueba desde Perth, el viaje de estos dos aventureros alemanes comenzó en Albany el 26 de enero de 2011 y concluyó en Sydney 18 días más tarde, el 12 de febrero, tras recorrer 4.800 kilómetros. La energía eólica generada por la turbina permitió al vehículo realizar 2.280 de esos kilómetros y la cometa otros 420. Los 2.100 restantes se hicieron con energía extraída de la red eléctrica convencional. ¿El coste de esa energía? 10,08 euros. Y es que el Wind Explorer consume una media de 2 KWh por cada cien kilómetros, menos de medio euro según las estimaciones que hicieron los protagonistas de esta hermosa aventura. Con este viaje, Gion y Simmerer batieron tres récords mundiales: era la primera vez que se cruzaba un continente en un vehículo de energía eólica, los casi 5.000 kilómetros fueron la distancia más larga recorrida por un vehículo de estas características y lograron también la distancia mas larga cubierta en 36 horas (493,5 kilómetros). Una experiencia pionera con tres marcas impresionantes.

No será fácil que esta tecnología se pueda aplicar en un futuro próximo en los vehículos comerciales, pero la aventura siempre precede a la realidad. En todo caso, hay invenciones que tratan ya de hacer de la energía eólica el impulso de la industria automovilística. José Raúl Tirapu Manero patentó en julio de 2007 un generador eólico para vehículos que tiene un funcionamiento muy sencillo, basado en el viento que penetra en el coche por la rejilla frontal cuando está en movimiento. Tras la rejilla se colocaría un eje transversal con unas palas, cuyo movimiento generaría la energía que pasaría primero a un generador y después a un acumulador de energía. Quién sabe si en esta sencilla idea puede estar la base para que, en un futuro, la energía eólica sea también parte del transporte más cotidiano.

1 comentario:

  1. Antes de este coche, ¿no hubieron más autos eléctricos impulsados por energía eólica?

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